El carbonero

 



Preguntas frecuentes y dudas

  • Leña de Encina, del Monte a su Hogar

    Texto cedido por J.M. Benayas

    Leña de encina, de roble, de olivo, de naranjo…, sea cual sea, la que usted habitualmente consume en invierno. El mes idóneo para aprovisionarnos de cara al duro invierno, es septiembre

    El almacenista de leña, en condiciones normales, comienza a recibir leña verde sobre los meses de enero y febrero, acopiando y apilando leña para vender en la siguiente campaña. Estos nueve meses que pasa la leña al raso, son más que suficientes para que la madera esté en condiciones apropiadas para su venta.

    El esfuerzo que realiza el almacenista de leña, almacenando y curando la leña, durante tantos meses, en ocasiones, no es valorado por el consumidor final, los cuales se quejan del elevado costo de la leña bien tratada. Pero todo producto de calidad tiene un precio.
    Septiembre es el mes ideal, porque aun no han comenzado las lluvias y el producto se sirve en estado optimo.

    Es importante saber diferenciar entre una leña seca que ha estado curada durante al menos nueve meses y una leña recién cortada. La leña seca al golpear un palo contra otro nos da un sonido muy peculiar, como a hueco. Otra manera de ver que esta en estado optimo es por la gran cantidad de cortezas que deja en el suelo cuando se esta descargando del camión, es un detalle fiable.

    Leña verde es la que esta recién cortada y su precio debe ser inferior.
    Leña seca es la que lleva por lo menos nueve meses cortada y curada.
    Leña seca ,pero mojada por la lluvia, es la leña que en ocasiones se sirve a los particulares que no son previsores y realizan sus compras en meses como noviembre y diciembre.

    El particular no es consciente que no se puede tener almacenadas toneladas y toneladas de leña a cubierto, primero por que la mejor manera de curar la leña es al aire libre y lo segundo es que los márgenes comerciales con los que juega un almacenista no dan para grandes naves, en las que almacenar cientos y cientos de toneladas. Con lo cual si no somos previsores puede que en nuestro pedido de invierno, si nos toca un invierno lluvioso, la leña que nos sirvan seguramente este algo mojada.

    Pero si se trata de leña “no verde” en unos días a cubierto estará en estado optimo para su consumo. En muchas ocasiones el particular desconoce el proceso por el que pasa la leña desde que se piensa en cortar hasta que llega a su hogar.
    Conozcamos ese proceso!

    Primero se tiene que pedir un permiso de poda al estamento donde se encuentre la leña.

    Obtenido el permiso, se procede a comenzar los trabajos de poda.

    Una vez en el suelo, se prepara a diferentes medidas, según el uso que se valla a dar.

    Larga para asadores de leña y corta para chimeneas y estufas.

    Una vez re-seleccionada y apilada, deberá esperar unos nueve meses hasta que la venda y recupere el dinero invertido. Pasado todo este proceso desde su poda y secado de la leña, el almacenista comienza a servir leña optima a sus clientes.
    Una vez más se tiene que cargar en el camión y llegar al punto de destino indicado por el comprador.

    En el punto de destino, lo lógico es colocar la leña donde nos indique el cliente. Colocar la leña es un duro trabajo, que se tiene que realizar con esmero y tacto para que no se nos venga a bajo la pared que estamos montando. Esto es un esfuerzo que incrementa el precio de la leña. Si la deseamos basculada, no colocada, el precio variara unos céntimos de Euro, pero cada vez es más demandado el servicio con apilado incluido.

    Como veis, es un duro proceso desde que la leña se corta hasta que llega a vuestro hogar.

     





 





 






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